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1 de Agosto de 2010
Obra social kutxa
     
  [03] SUCESOS ASTRONÓMICOS : comunicación > Un teléfono de flanes  
 
  Un teléfono de flanes 
 
 

Material necesario:
- Dos vasos de plástico.
- Un trozo de cordel fino (unos metros).

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Explicación del experimento:


Existe un modo muy sencillo de alargar la distancia a la que dos personas pueden hablar. Se trata de un teléfono hecho con dos vasos de plástico y un trozo de cordel fino. Para hacer el teléfono necesitas dos vasos de plástico (los envases limpios de flanes, yogures o de helados sirven perfectamente) y unos cuantos metros de cordel. Cuantos más metros, más lejos podrás hablar.

Para fabricarlo, pon el vaso boca abajo en una mesa y, con la ayuda de una persona mayor, haz un pequeño agujero en el centro de la tapa de plástico. Debe ser muy fino, por el que quepa el cordel sin holguras. Si no puede ayudarte nadie, trata de utilizar los envases de los flanes, que habitualmente llevan en la base una pestaña de plástico que, al presionarla lateralmente, se rompe y produce un agujero. Introduce un extremo del cordel por el agujero. Haz un nudo en el extremo. Un nudo gordo, tal que al tirar del hilo hacia fuera del vaso no pueda salirse. A continuación, tira del cordel hasta que el nudo se sitúe en el fondo del vaso. Tira para verificar que el nudo es lo suficientemente gordo para que el cordel no se salga. Repite la operación con otro vaso en el otro extremo del cordel.

Quédate con uno de los vasos en la mano y pide a otra persona que se lleve el otro tan lejos como pueda, hasta que el cordel esté totalmente tenso. Ponte el vaso en el oído y pide a la otra persona que hable. Te sorprenderá escuchar sus palabras, aunque las diga en un volumen muy bajo.

Pide a tu colaborador que se ponga el vaso en el oído y háblale tu. Háblale casi en un susurro. Verás cómo te oye perfectamente. De este modo habéis logrado comunicaros a una distancia mucho mayor de la que hubierais podido con la simple voz.

A finales del siglo pasado, se hicieron sistemas telefónicos de este tipo, que permitían mantener una conversación fluida a unos pocos cientos de metros de distancia. Con un cordel muy largo, tú mismo lo podrás comprobar. Tu voz hace vibrar el vaso. El vaso hace vibrar el extremo del cordel y esa vibración se propaga por el mismo, hasta el otro extremo. Allí se produce el fenómeno inverso: las vibraciones del cordel se transmiten al vaso y éstas se convierten en variaciones de presión del aire, que tu oído puede detectar.

En este pequeño experimento están todos los ingredientes de las telecomunicaciones actuales. El vaso es un transductor que transforma las presiones de aire en vibraciones de un cordel. El cordel tenso es un medio por el que se transmite perfectamente la vibración, a más distancia de lo que lo hacen las variaciones de presión del aire. Como transmite mejor, se puede hablar a más distancia. En el otro extremo, el otro vaso es el transductor inverso: convierte las vibraciones del cordel en cambios de presión en el aire.